enamorarseSe escribe mucho y se dice mucho, en la red y lo que no es red, está lleno de gurús y padrinos del consejo que nos riegan de frases brillantes sobre cómo cambiar esto o aquello para sentirnos más realizados. Abres cualquier red social y es un no parar de qué hacer para sentirse mejor como ser humano, para realizarse y ser feliz, sobre absolutamente todo y en particular muchísimo sobre el amor y la pareja. Y yo digo, que bueno eso que cita este o que razón tiene aquel o que certero el otro.

Sí, pero yo me siento solo. Por mucho que lea, que me informe, que me llene de citas y frases o viva sobreestimulado de consignas para llegar más alto, yo me siento solo. Quizá muy solo. Y no dejo de tener la sensación de que es enamorado de alguien (y alguien de mí) cuando podría vivir sin este peso que llevo y es más, con una felicidad que me dejaría ser lo demás que quiero ser y no puedo. Estando enamorado alcanzaría metas.

El amor como fantasía

Esto es un ideal y es en la búsqueda del ideal donde nos perdemos, recorremos un mal camino. Ideal entendido como fantasía de lo que yo podría llegar a ser, que hace que nos creamos que podemos desarrollar ciertos rasgos que no tenemos o amplificar cualidades hasta intensidades a la que no podemos llegar. En el ideal dejamos de ver nuestras imperfecciones, nuestra naturaleza, cada uno la suya,  dejamos de vernos con equilibrio. En el yo ideal me creo un superhombre, en tanto que un sujeto con capacidades que no tengo, mientras en el momento mismo mi autoestsima flaquea. Puede entonces que la cosa sea peor y me dedico a amplificar mis defectos.

Ahora bien, ¿cómo es que caemos en esta fantasía? ¿Debemos rechazarla de pleno? ¿Culparnos por ella? No creo. Pero es muy distinto hacer castillos en el aire que vivir en los castillos en el aire. Es humano, normal y tiene toda la lógica que fantaseemos con el enamoramiento porque en ese estado nos sentimos en un tsunami que nos lleva a las nubes, en la esencia de la pasión y muy importante, libres de racionalidad, creencias y todo el peso de la cultura y la educación. Es decir, libres de lo que queremos librarnos, de lo que somos y no nos gusta. Así que normal es y por tanto la perdida de papeles tiene sentido cuando se está enamorado y se quiere enamorar.

La realidad es otra

Creo que es dejarse llevar por la fantasía y, además, quedarse a vivir en ella lo que nos hace daño.  Es hacerla del todo plausible, no poner nada en el otro lado de la balanza, en lo real, lo que nos hace enraizarnos en la idea de que otra persona nos va a sacar de nuestro vacío, de que ella o él lo va a llenar, de que seremos en función de estar enamorado y enamorar. Ya sea al tener delante a la mujer/hombre de tus sueños o la sola idea de que aparezca. Es caer en eso tan manido de la media naranja. Solo soy completo al lado de mi mitad y si no, se abre el suelo bajo mis pies o mi vida no es plena ni por asomo. La sociedad no ayuda y hemos crecido interiorizando (introyectando) consignas hasta hacerlas dogma. Y el problema se nos pone delante de las narices cuando queremos enamorar a una chica/chico y nos ponemos delante.  Una de dos: o nos damos cuenta de que esas cualidades de pronto no están y nos entra esa inseguridad paralizante, o casi peor, nos acercamos a ella/él fingiendo torpemente el superhombre que no somos, con poco cimiento para construir nada y con fecha de caducidad corta.

Tanta cita perfecta de premios nobeles en Facebook nos da el donde se podría llegar, no el cómo ni lo complicado que es. Y aunque sean una pista quizá lo que hacen estas maravillosas sentencias es desesperarnos aún más.