autoconocimientoVivimos bajo el prisma de lo que creemos ser, metidos en nuestra cabeza, en un equilibrio inestable entre lo que enseñamos y lo que escondemos, jugando a esas dos bandas en función de las necesidades que queremos satisfacer, por un lado, mientras por otro estamos pendientes siempre de lo que se espera de nosotros.

Más allá de lo que cada uno piense de sí mismo y del concepto más o menos general que tengan los demás de nosotros creo importante que seamos cuando menos conscientes de los dos. Ser consciente es darle peso, ser poroso y no descartar la información que nos viene de fuera en un sentido y a la que nos dice nuestra mente y cuerpo en el otro. Porque todo lo que llega es verdad por muy contradictorio que parezca. Lo de dentro y lo de fuera.

Aceptación de uno mismo

Un ejemplo, yo no me veo guapo pero si me ven bastante guapo. Nada de llamar la atención pero si guapete. En cambio yo me veo normalucho y me saco tantos fallos que hay veces que me obsesiono. Así es. De hecho miro mucho a otros hombres con, digamos, cierta envidia. La verdad son las dos cosas, todo el contacto con chicas lo realizo desde un lugar de timidez e inseguridad, esforzándome en ser divertido, elocuente, culto o lo que creo que puede gustar a una mujer porque no puedo no tener cierta atención en lo que creo que a la otra persona le puede gustar. Pero por otro es un hecho que a muchas mujeres les parezco guapo. Entonces soy normalucho y guapo. Es así. No hay contradicción, ni me tengo que quedar con una cosa o con la otra. Y si me miro como funciona digo: soy inseguro y por tanto doy un plus al intentar conquistar buscando herramientas en mi que expongo en el contacto. La persona que tengo enfrente es sensible a ese esfuerzo y a esas herramientas (somos todos seres intuitivos, pero eso es tema de otros posts) y si me esta viendo guapo es porque estoy siendo todo eso que expongo. Si hubiera un proceso en ese momento de conquista sería el siguiente: me veo más feo que guapo, me pongo delante de una mujer, busco que herramientas hay en mí para conquistarla desde mi inseguridad porque soy inseguro y no puedo ser lo que no soy, ella me ve sacando esa gama de gestos, palabras, intereses y demás, lo junta al físico y a la apariencia y quizá piensa, es guapo. Entonces, soy guapo para ese persona por un totalidad, un físico, en parte, que a esa mujer le agrada pero, importante, una actitud que a mí me nace de la inseguridad y del creerme muy normal.

Podemos entonces sacar varias conclusiones de este aparente caos contradictorio, que veremos más adelante

Amarse a si mismo

Que desde la honestidad somos más susceptibles de gustar a una mujer o a un hombre que desde una fachada de mentira. Y es así porque desde nuestra verdad tenemos las herramientas casi intangibles que da la honestidad, mientras desde la mentira no. Uno puede decir que es cirujano que si es no es verdad se nos verá el plumero rápido.

  • Que no somos solo físico, ni mucho menos, por mucha importancia que le demos a la imagen juiciosa que nos devuelve el espejo. El físico es un estándar social cruel. La vida me da la oportunidad de moverme y actuar, es un teatro y eso es maravilloso.
  • Que no controlamos la opinión de la otra persona, que viene en función de lo que quiere ver desde quien es ella o él. Mi verdad no es absoluta aunque me empeñe en verme como me quiero ver. Hay más opiniones de mí que la mia. Y cuanto más nos dejemos sentir el resto de miradas menos rígidos en el contacto seremos. Dar la oportunidad al otro de opinar como quiera opinar.
  • Que todo se produce en el momento del contacto o la llamada zona de contacto. La chica puede tener una imagen nuestra si nos conoce de antes o le han contado o nos ha visto desde lejos y nosotros la nuestra propia casi siempre bastante juzgadora. Da igual. Todo lo que tiene que ocurrir ocurre cuando nos encontramos. Es decir, hay que arriesgar. Si no vamos al encuentro no pasa nada.