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Tras la primera parte de este artículo en la que os explicaba los síntomas de ansiedad y cuáles son sus causas, en esta ocasión os hablaré de algunas formas de relacionarnos con nosotros mismos de manera menos dolorosa cuando sufrimos ataques de ansiedad.
Lo primero que debemos tener presente si queremos sentirnos mejor, es que tratar de arrancarnos esas sensaciones desagradables que etiquetamos como ansiedad no va a ser posible. Cuanto más empeño pongamos en querer que desaparezcan, más sufrimiento nos vamos a provocar. Sí, sé que no es fácil convivir con esas molestas crisis, que te asustan y te gustaría que dejaran de existir. Pero no pierdas la esperanza, créeme, con este artículo voy a darte algunas buenas noticias.

La primera es que lo que sí es posible es reducir la sensación incapacitante que nos produce la ansiedad, siempre y cuándo aprendamos a relacionarnos con lo que nos sucede de una nueva manera. La segunda buena notícia es que pese a que creas que tu vida será mejor cuando logres sentirte menos ansiosa/o, en realidad, tener ansiedad es la forma que ha encontrado nuestro cuerpo para avisarnos de que tomemos decisiones o hagamos cambios, y si aprendemos a escuchar estas señales, realmente las cosas van a mejorar. Eso sí, necesitamos poner de nuestra parte, jugar a nuestro favor, es decir, no boicotearnos.

A continuación voy a proponerte un ejercicio que puede ayudarte en los momentos más críticos en los que la ansiedad te provoque mucha inquietud y preocupación. Como quizá ya te hayan dicho alguna vez, algo que puede ayudarte mucho es la práctica de la meditación. Quizá no sepas mucho sobre ella, pero te recomiendo que salgas, preguntes, busques dónde practicarla. Hay muchos sitios donde ofrecen espacios gratuitos donde aprender a meditar o donde practicarla en grupo. Acércate y prueba, esto también te ayudará a confiar en tí y tus propios recursos.

CALMAR LA ANSIEDAD

El ejercicio que quiero proponerte está basado en una propuesta interesante que explica Pema Chödrön en su libro “Vivir bellamente” (el cual te recomiendo) Es la práctica budista de la meditación tonglen que significa «enviar y recibir». Esta práctica consiste en hacer justo lo contrario de lo que tendemos a hacer con as sensaciones desagradables. Solemos querer evitar lo desagradable y aferrarnos desesperadamente a lo agradable, pero si tratamos de invertir el proceso, descubriremos que lo que nos provoca más sufrimiento es tratar de luchar contra una sensación inevitable por muy displacentera que sea. Así pues, cuando detectes los síntomas ansiosos, intenta buscar un lugar tranquilo durante 5 minutos (si no puedes sentarte en tu sofá, en un banco tranquilo o en cualquier lugar agradable, al menos puedes ir al lavabo para encontrar un espacio en el que estar sola/o y nadie te interrumpa sólo durante 5 minutos) El ejercicio es el siguiente:

Inspira y siente las sensaciones que te provoca la ansiedad (opresión, falta de aire, latidos fuertes…) Intenta no juzgarlas ni evitarlas. Simplemente obsérvalas. Repite para ti: “inspiro y me doy cuenta de que me siento ansiosa/o”. Haz esto durante unas 5 respiraciones. Después, trata de sentir qué necesitarías para encontrar paz en ese momento. Pueden aparecer conceptos como felicidad, calma, alivio, salud…Ahora mientras inspiras te continuas apropiando de lo que sientes, y al exhalar vas a enviar afuera eso que necesitas. Por ejemplo, inhalamos ansiedad y exhalamos calma o inhalamos preocupación, exhalamos seguridad.

Observa si la necesidad de tu cuerpo de mostrarte con fuerza lo que sientes va disminuyendo a medida que atiendes a tus sensaciones y te haces cargo de lo que te sucede y lo que necesitas. Este sencillo ejercicio puede servirte para cualquier otra emoción o sensación que habitualmente trates de evitar sentir: miedo, enfado, vergüenza, etc.

REMEDIOS PARA LA ANSIEDAD

Una vez que la situación de crisis pase, puedes plantearte tomar otra serie de medidas que pueden venirte bien para empezar a desarrollar esa nueva actitud de la que te hablaba con la que relacionarte contigo misma/o. Algunas de mis recomendaciones para ”amigarte” contigo son las siguientes:

Rodéate de personas que genuinamente te hagan sentir confianza en tí. Personas que te apoyan empáticamente (en el siguiente enlace puedes encontrar un breve vídeo muy interesante acerca de en qué consiste  y algunas claves para sentirla: empatía.

Si no puedes recurrir a ellas en un momento puntual en el que te sientes agobiada, puede serte de ayuda tratar de evocar algún momento en tu vida en el que alguien te haya hecho sentir que creía en tí. Recuerda con todo el detalle que puedas qué sentiste, qué efecto tuvo en ti su mirada compasiva y positiva. Haz una FOTO MENTAL de esa emoción sentida o mejor aún, escríbelo, o si te animas dibújalo. Tráelo al presente cada vez que lo necesites.

Cambia el contenido de tus fantasías. Es muy sano usar el humor para ello. Exagera tus miedos, ríete de tu catastrofismo, relativiza. Un ejemplo de diálogo interno podría ser: “Vaya, ¡te pillé! Ya te has puesto a pensar que todo saldrá mal, ¿no crees que estás exagerando?”

Permítete el disfrute. No diré que es un deber humano (el concepto ‘obligación’ elimina de un plumazo la idea de placer), pero desde luego SÍ es un derecho.

Deja de PRE-OCUPARTE y pasa a la acción. Ocúpate, toma decisiones y procura no cuestionarlas constantemente. Así, liberas espacio mental (que por cierto, podrás emplear en pensar en qué te apetece/motiva/satisface, y esto va a ser un buen comienzo para dar paso al disfrute)

Como te decía antes, es importante no tratar de suprimir el síntoma sino el problema que lo causa. La mejor manera de hacerlo es en un contexto de Psicoterapia. Si sientes ansiedad, es un buen momento para REGALARTE este espacio en el que cuidarte, y que te va a ofrecer las condiciones adecuadas para alcanzar tu bienestar.

Y para acabar, algo que siempre ayuda a encontrar bienestar es observar la naturaleza. Toma el sol, sal a pasear a la montaña o si lo prefieres ve a ver el mar y observa su mantra de olas, su ciclo estable de agua cambiante y la quietud de su linea de horizonte. Y por si no lo tienes a mano ahora y para que te quedes con una sensación relajante, te dejo este vídeo. Que lo disfrutes.

 

Fotografía de Zugr.

Vídeo editado por Ester Diego.