buen_caminoCuando andas mucho tiempo, te impones a ti mismo tu propia compañía y realmente hoy en día es casi un lujo  tomarse  tiempo para si. Liberas los pensamientos y aprendes a conocerte a ti mismo.

Es una experiencia única, puede ser espiritual y mágica pero eso depende mucho de tu actitud y de tu propia confianza. Te darás cuenta de lo importante que es la compañía en tu vida  pero también de que la persona que te acompaña todo el tiempo, eres tú mismo y tienes que, ante todo, aprender a escuchar tu cuerpo y tu mente para vivir una bonita experiencia.

Mi experiencia propia del camino de santiago

Las primeras personas que conocí en este viaje fueron una pareja mayor y me dijeron: “Ya verás, el camino es un poco como la vida, con sus altibajos pero a medida que pase el tiempo, vas aprendiendo y disfrutando cada vez más”. En su momento, no le di importancia a esta frase pero se me quedó grabada y después del camino, le di un sentido.

Lo importante no es el destino, sino el trayecto. Aprendes a vivir el momento presente, a darte cuenta de que no sirve planear demasiado porque surgen cosas inesperadas, buenas y malas, te alegras de las buenas y aprendes a superar las malas. Te das cuenta de que tu mente y tu cuerpo tienen más fuerza de lo que podías imaginar.

A veces vas caminando al lado de una persona y en un momento dado te separas de manera natural, pero por sorpresa vuelves a encontrarte con esa persona aunque no hayas buscado volver a verla. Y es curioso porque hay personas que no vuelves a encontrar y otras que siempre vuelven a encontrarse en tu camino. Y es verdad, esto también pasa a lo largo de tu propia vida, gente que entra y aunque haya distancia, siempre vuelves a encontrar.

Tus momentos de alegría se resumen en cosas sencillas, en compartir una comida, un café, un rato andando en silencio, en admirar los paisajes, en conectar a través de  la mirada con otra persona, en cuidarte a ti mismo para poder seguir en forma, en ayudar a los demás, en tomar una ducha después del esfuerzo, en calentarte al lado de un fuego, en dar y recibir.